¿Sabes qué es un cerdo ibérico de Cebo de Campo?

28/10/2022

 

Ganadería extensiva vs Ganadería intensiva

 

La ganaderia extensiva implica criar animales en espacios amplios y naturales, permitiendo un comportamiento más natural y un espacio sostenible,  prima el bienestar de los animales.  En contraste, la ganaderia intensiva cria animales en espacios más reducidos y controlados para maximizar la producción, siendo el impacto ambiental mucho mayor.  

 

¿Que és un cerdo ibérico de cebo de campo?

 

Según la norma vigente, dentro de esta categoría se puede incluir tanto un cerdo que se ha criado en régimen intensivo en 100 m2 de un terreno al aire libre sin árboles ni hierba, como un cerdo que se cría en régimen extensivo en una dehesa con hierba y encinas. Aunque en ambos casos la alimentación principal sea a base de piensos naturales, las cualidades de la carne se ensalzan cuando el animal tienen más espacio para moverse y aprovecha los recursos de la dehesa (bellotas y hierba fresca).

 

¿Por qué nuestro CEBO DE CAMPO es excelente?

 

En País de Quercus tratamos al cerdo ibérico de cebo de campo con el mismo cariño que al cerdo ibérico de bellota. Se cría en explotaciones extensivas (al aire libre) en partidas  de un máximo de 15 cerdos por hectárea (unos 666 m2 para cada animal). En nuestro caso, además, ese espacio es auténtica dehesa extremeña con lo que los animales aprovechan, en total libertad, los recursos de la misma.

Normalmente un cerdo ibérico de esta calidad vive 12 meses, en nuestro caso la vida se prolonga tres meses màs hasta los 15 meses. Esta característica lo asemeja más a un animal criado con bellota. La edad del cerdo influye significativamente en la calidad del jamón. Los cerdos con más edad tienen una mayor cantidad de grasa infiltrada en los tejidos musculares y más sabor. Si, además, coincide que ese cerdo se ceba durante el periodo de "montanera" (de noviembre a marzo), estos animales aprovechan los recursos propios de la dehesa (bellotas, hierbas, tubérculos, etc...). 

 

 

Esta crianza da como resultado unos jamones de una excepcional relación calidad/precio. Su precio es la mitad aproximadamente que los de bellota; teniendo incluso la misma curación de más de tres años, normalmente de 40 a 42 meses.